Los descalzos” en el Centro Cultural Provincial de Santa Fe el pasado viernes 15 de Mayo. Tras una prueba de sonido que duró aproximadamente dos horas, donde cada detalle se probó bajo el magistral trabajo de Almilcar, uno de los productores y sonidistas más importantes del todo país. Comenzó a las 21 horas un espectáculo que dejaría a todos los espectadores al borde de la silla, haciendo sentir emociones muy fuertes por el lapso de casi dos horas.
Es una imagen, y no necesariamente tiene que ver con la pobreza, ni con la marginalidad, sino tiene que ver una situación rural, con recuerdos de la infancia en donde una juega descalzo porque hace calor, porque es una zona del país donde hace mucho calor; en donde uno una gran parte del año juega descalzo, está descalzo. Y entonces es un disco que tiene muchos recuerdos de mi infancia, tiene muchas situaciones de la infancia mía. Sucede que es una palabra que puede tener muchas lecturas, porque también mi música por más que por momentos tanga una cierta complejidad no deja de ser una música rural y no deja de pertenecer a ese contexto, por ello esa imagen de los descalzos te conecta con esas situaciones de donde se nutre mi música, de donde vengo yo, desde donde construyo mi propio mundo sonoro. Es como una manera de citar algo que está como esencial dentro de mi disco, porque además hay títulos como tierra colorada, el camino, infancia, tío Marcos (hermano de su padre con el cual aprendió a tocar la acordeón a los nueve años), doña Fidencia, que era una de esas vecinal con la cual uno se escapaba y se trepaba a comer frutos de los árboles, Panandi que significa mariposa, Viejo caballo Alasan que cuenta sobré un hombre grande está pensando como era su caballo y su niñez, pero que en realidad está extrañando como se ve el mundo a través de los ojos de un niño. Por ello esa imagen de los descalzos trata de llevar a situaciones de mi infancia y es una infancia donde hace calor, y tiene mucho que ver con lo despojado, con la libertad, con buscarla por lo menos.