
El historiador y el músico editaron "Pasiones en la historia argentina", un trabajo de texto y canción que gira en torno de Pancho Ramírez, Mariano Moreno, Eva, el Che, Bairoletto y otros.
Los discos sobre episodios históricos conforman una breve pero sustanciosa tradición en el folclore. Desde el maravilloso Canto Monumento a la memoria del Gral. José María Paz (Carlos Di Fulvio) hasta Mujeres argentinas (Félix Luna-Ariel Ramírez), pasando por Romance de la muerte de Juan Lavalle (Ernesto Sabato-Eduardo Falú) o Los caudillos (también, Luna-Ramírez), la historia argentina ha sido tomada, saludablemente, como un relato épico que ha nutrido letras más o menos poéticas o prosaicas.Pasiones en la historia argentina, de Pacho O'Donnell y Antonio Tarragó Ros, se inscribe en esta tradición e incluye relaciones amorosas (Camila O' Gorman y el cura Ladislao Gutiérrez, Mariano Moreno y su amada Guadalupe Cuenca, el caudillo Pancho Ramírez y la Delfina, Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra), pasiones más conceptuales (El Che y la revolución, Bairoletto y la justicia, Evita y los cabecitas negras, La Difunta Correa y su niño) o directamente familiares (San Martín y Merceditas).El disco está estructurado por un relato escrito y leído de Pacho O'Donnell, que es intervenido por una canción de Antonio Tarragó Ros como si fuera un apunte musicalizado del texto. Las letras son escuetas, las composiciones sencillas y escritas en un ritmo afín a la temática tratada: así, la sanjuanina Difunta Correa es una tonada cuyana, la del Che Guevara es una guajira, la de San Martín un chamamé, etc. La instrumentación es adecuadamente austera, con una dupla dominante de guitarras de acento zitarrosiano. Como suele ocurrir con los divulgadores e historiadores mediáticos, Pacho O' Donnell simplifica ciertos hechos, a veces hasta el límite del maniqueísmo. Una visión idílica, como de póster, envuelve a la mayoría de las historias. Los casos más notorios, quizás por cercanos y difundidos, son los de Evita y el Che, que aparecen tapados de bronce, indoblegables. Aún así, el trabajo se escucha sincero y, acorde con la idea original, apasionado. Dentro de una edición de quiosco de revistas, el disco viene con un librito que rescata otra tradición: la inclusión de los acordes cifrados para tocar las canciones en piano o guitarra.