
Se vienen las elecciones del 28 de junio y las ofertas se amplifican en toda le región y ni hablar del país. Hubo y existe en el presente una cuestión central que tiene que ver con la vida cultural de los pueblos, los artistas o trabajadores de la cultura se insertan en la política. Sapukái tuvo la oportunidad de hablar con Teresa Parodi y Mario Bofill para que nos cuenten sus experiencias y que piensan ellos de los artistas que se vuelcan a la política.
En la ciudad de Posadas Joselo Schuap pasó por la dirección de Cultura de la Municipalidad de la ciudad. Coqui Ortiz está actualmente al frente del Centro Cultural Alternativo –CeCual- en Resistencia. En la ciudad de Corrientes pasaron por la dirección de cultura Mario Bofill, Edgar Romero Maciel y Toto Semhan.
Días atrás el músico rosarino Fito Páez manifestó que “hace falta gente patriota, que pueda pensar en todos los argentinos”. Pues mientras transitamos estos días hasta el 28 de junio pensamos qué candidato se acerca a la unidad argentina, a la unidad latinoamericana, mientras tanto vemos cómo lse fue en su experiencia a Teresa Parodi y a Mario Bofill.
Cuidar la Cultura
Teresa Parodi
- Ocupaste un cargo público, estuviste en la función pública ¿creés que le hace bien al músico, lo acerca o lo aleja del pueblo?.
Creo que lo que el músico debe hacer ahí es lograr que el estado cumpla con el rol que tiene que cumplir, y ese rol es cuidar la cultura. Ser el guardián de la cultura, de esa que no esta en los medios de comunicación, que se considera que no es mediática, que no vende, y que yo pienso que es la más profunda, la que tiene una ética, una estética maravillosa, donde verdaderamente se puede aprender. Y no la música banal harto escatológica que se escucha en los medios de comunicación. El estado debe cumplir ese rol, lo comercial que pase por otro lado; creo que la cultura, la verdadera, la profunda, la maravillosa, la de Yupanqui, la de Cocomarola, la de Jaime Dávalos, de Falú – bueno, puedo estar horas nombrando gente – de aquí, de toda América – Violeta Parra, Citarroza-, esa música, ese arte, también comercial pues vaya si se vendió (en las épocas gloriosas en que yo era joven), eso era pan caliente, eso era lo que se consumía, eso era lo que cantaba y coreaba el pueblo. Poemas de Tejada Gómez, de Hamlet Lima Quintana, de Albérico Mansilla… la verdad hemos tenido grandes poetas de la música popular, ese repertorio debe estar cuidado y protegido por el Estado. Por eso me parece importante que los músicos populares trabajen en el Estado. Porque son los que verdaderamente cuidan la música.
- En tu paso ¿sentiste que pudiste hacer lo que te habías planteado?
Estuve muy poco tiempo, estuve nada más que un año. Porque después por una cuestión política disentí con una alianza que hizo el Jefe de Gobierno de Buenos Aires de entonces, y antes que termine el mandato tuve que renunciar. Por una cuestión ética también. Te quiero decir que pienso y creo que fue muy importante para mí porque ví todo lo que se puede hacer, a pesar de que el presupuesto era muy poco, pero me convencí de que se puede hacer, porque hay mucha gente con ganas de hacer, porque tuve la oportunidad de escuchar a un semillero de artistas jóvenes populares. Así como hoy nombré a Coqui Ortíz, de quien creo que de la nueva camada es el mejor de todos, pero también creo que hay muchísimos en todas las regiones. Y el estado debe darle la oportunidad de llegar al pueblo masivamente.
Con la música me siento más útil
Mario Bofill
- Cuál fue tu experiencia como funcionario de Cultura.
Me dejó una deuda de tres mil dólares, con lo cual tuve que salir a trabajar con la música para pagar lo que debía. Es decir, cuando uno toma con entusiasmo la responsabilidad que le dan, uno descuida todo lo demás. Pero cuando te diste cuenta, terminó la función y está en rojo tu bolsillo. Me ofrecieron otros puestos pero con la música me siento más útil. Hay muchos administrativos capaces de llevar adelante esa tarea. No le temo a ese desafío, pero si vuelvo hacerlo me dedicaría a tiempo completo y dejaría la música que es lo que realmente me gusta. Yo sé que puedo ser útil desde la música también. Es un tiempo nuevo y mi deseo más profundo es que gobiernen los mejores, si es posible.
- ¿El artista que se mete en política descuida y deja de lado lo artístico?
Salvo que el artista quiera poner punto final a la vida artística… pero si no, las dos cosas son difíciles de llevar. Nuestra experiencia también vale mucho a la hora de meternos en esos terrenos. No te olvides que nosotros tenemos una relación directa con el público, mucho más que los políticos, al minuto estamos detectando el estado de ánimo de la gente, lo que quiere realmente. Si eso lo empleás en la política podrías hacer muchas cosas.
En la ciudad de Posadas Joselo Schuap pasó por la dirección de Cultura de la Municipalidad de la ciudad. Coqui Ortiz está actualmente al frente del Centro Cultural Alternativo –CeCual- en Resistencia. En la ciudad de Corrientes pasaron por la dirección de cultura Mario Bofill, Edgar Romero Maciel y Toto Semhan.
Días atrás el músico rosarino Fito Páez manifestó que “hace falta gente patriota, que pueda pensar en todos los argentinos”. Pues mientras transitamos estos días hasta el 28 de junio pensamos qué candidato se acerca a la unidad argentina, a la unidad latinoamericana, mientras tanto vemos cómo lse fue en su experiencia a Teresa Parodi y a Mario Bofill.
Cuidar la Cultura
Teresa Parodi
- Ocupaste un cargo público, estuviste en la función pública ¿creés que le hace bien al músico, lo acerca o lo aleja del pueblo?.
Creo que lo que el músico debe hacer ahí es lograr que el estado cumpla con el rol que tiene que cumplir, y ese rol es cuidar la cultura. Ser el guardián de la cultura, de esa que no esta en los medios de comunicación, que se considera que no es mediática, que no vende, y que yo pienso que es la más profunda, la que tiene una ética, una estética maravillosa, donde verdaderamente se puede aprender. Y no la música banal harto escatológica que se escucha en los medios de comunicación. El estado debe cumplir ese rol, lo comercial que pase por otro lado; creo que la cultura, la verdadera, la profunda, la maravillosa, la de Yupanqui, la de Cocomarola, la de Jaime Dávalos, de Falú – bueno, puedo estar horas nombrando gente – de aquí, de toda América – Violeta Parra, Citarroza-, esa música, ese arte, también comercial pues vaya si se vendió (en las épocas gloriosas en que yo era joven), eso era pan caliente, eso era lo que se consumía, eso era lo que cantaba y coreaba el pueblo. Poemas de Tejada Gómez, de Hamlet Lima Quintana, de Albérico Mansilla… la verdad hemos tenido grandes poetas de la música popular, ese repertorio debe estar cuidado y protegido por el Estado. Por eso me parece importante que los músicos populares trabajen en el Estado. Porque son los que verdaderamente cuidan la música.
- En tu paso ¿sentiste que pudiste hacer lo que te habías planteado?
Estuve muy poco tiempo, estuve nada más que un año. Porque después por una cuestión política disentí con una alianza que hizo el Jefe de Gobierno de Buenos Aires de entonces, y antes que termine el mandato tuve que renunciar. Por una cuestión ética también. Te quiero decir que pienso y creo que fue muy importante para mí porque ví todo lo que se puede hacer, a pesar de que el presupuesto era muy poco, pero me convencí de que se puede hacer, porque hay mucha gente con ganas de hacer, porque tuve la oportunidad de escuchar a un semillero de artistas jóvenes populares. Así como hoy nombré a Coqui Ortíz, de quien creo que de la nueva camada es el mejor de todos, pero también creo que hay muchísimos en todas las regiones. Y el estado debe darle la oportunidad de llegar al pueblo masivamente.
Con la música me siento más útil
Mario Bofill
- Cuál fue tu experiencia como funcionario de Cultura.
Me dejó una deuda de tres mil dólares, con lo cual tuve que salir a trabajar con la música para pagar lo que debía. Es decir, cuando uno toma con entusiasmo la responsabilidad que le dan, uno descuida todo lo demás. Pero cuando te diste cuenta, terminó la función y está en rojo tu bolsillo. Me ofrecieron otros puestos pero con la música me siento más útil. Hay muchos administrativos capaces de llevar adelante esa tarea. No le temo a ese desafío, pero si vuelvo hacerlo me dedicaría a tiempo completo y dejaría la música que es lo que realmente me gusta. Yo sé que puedo ser útil desde la música también. Es un tiempo nuevo y mi deseo más profundo es que gobiernen los mejores, si es posible.
- ¿El artista que se mete en política descuida y deja de lado lo artístico?
Salvo que el artista quiera poner punto final a la vida artística… pero si no, las dos cosas son difíciles de llevar. Nuestra experiencia también vale mucho a la hora de meternos en esos terrenos. No te olvides que nosotros tenemos una relación directa con el público, mucho más que los políticos, al minuto estamos detectando el estado de ánimo de la gente, lo que quiere realmente. Si eso lo empleás en la política podrías hacer muchas cosas.
- Cómo es tu relación con los jóvenes.
Con los jóvenes veo que hay un respeto mutuo, y eso significa que te quieren. En mis tiempos libres voy a las escuelas y hablo con ellos. Y me enfrento a ellos y las cosas que te dicen son increíbles. Uno aprende de los jóvenes. Por ejemplo, “señor a mi no me gusta el chamame para nada”, me dicen. A sí, les digo, y ¿por qué?, “Porque se pasan llorando”. Y tienen razón pero también tiene su razón ese llanto del chamame, las penas de la gente del interior, en uno lugar pequeño donde no hay trabajo ni lugar para estudiar, entonces alguien se va justo en la edad donde te enamorás. Lo agudo es lo más parecido a la angustia. Pero hay muchos poetas: Cacho González Vedoya, Marily Morales Segovia, yendo más atrás, Osvaldo Sosa Cordero. La responsabilidad de esa imagen que tienen los jóvenes del chamame es compartir por todos, entre ellos por los medios de comunicación
Con los jóvenes veo que hay un respeto mutuo, y eso significa que te quieren. En mis tiempos libres voy a las escuelas y hablo con ellos. Y me enfrento a ellos y las cosas que te dicen son increíbles. Uno aprende de los jóvenes. Por ejemplo, “señor a mi no me gusta el chamame para nada”, me dicen. A sí, les digo, y ¿por qué?, “Porque se pasan llorando”. Y tienen razón pero también tiene su razón ese llanto del chamame, las penas de la gente del interior, en uno lugar pequeño donde no hay trabajo ni lugar para estudiar, entonces alguien se va justo en la edad donde te enamorás. Lo agudo es lo más parecido a la angustia. Pero hay muchos poetas: Cacho González Vedoya, Marily Morales Segovia, yendo más atrás, Osvaldo Sosa Cordero. La responsabilidad de esa imagen que tienen los jóvenes del chamame es compartir por todos, entre ellos por los medios de comunicación